Diario del Alto Aragón
30-julio-2006
Pilar Montoya, profesora de Danza Histórica
“Muy poca gente trabaja en serio sobre esta danza”
Pilar Montoya, profesora de Danza Histórica, imparte estos días en Jaca un curso sobre esta disciplina que a ella le fascina. Confía en que, como en el caso de la música antigua, vayan a más los cursos sobre este tipo de danza tan elegante y refinada como desconocida. Ella procede de familia de músicos y empezó por curiosidad en este campo donde “muy poca gente trabaja en serio”. Ha comprobado que investigar en danza histórica “es un camino tan amplio que una vida se queda muy corta».
Luisa PUEYO
JACA.- Pilar Montoya ha inculcado a su curso de Jaca, el primero sobre Danza Histórica que organiza la Escuela Municipal de Música y Danza “Pilar Bayona”, un ritmo ligero, pero imparable, de forma que este domingo los ocho alumnos estarán en condiciones de ofrecer media docena de danzas aprendidas en una semana. Está acostumbrada a ello, pues lleva tiempo impartiendo este tipo de cursos, algunos en Aragón, como en el Curso de Música Antigua de Daroca, y otros en el resto de España. “Estos cursos no son muy comunes. La danza histórica es la gran desconocida. La música antigua lleva más años pero la danza es un terreno casi virgen, a pesar de que es importante conocer la cultura de una época desde todos los puntos”, comenta esta polifacética artista, profesora asimismo de Piano, diplomada en Canto, y con títulos superiores en Clavicémbalo y Órgano, que también ha estudiado Ciencias Químicas.
Se siente afortunada porque “vengo de familia de músicos. Desde pequeña viví la música en casa. Cuando tenía 13 ó 14 años pusieron clavicémbalo en Zaragoza y el instrumento me encantó. En esa época había algunos cursos de verano de música antigua y en uno había un taller de introducción a la danza antigua para músicos. No sabía lo que era, aunque yo había hecho algo de ballet clásico. Me matriculé y me quedé fascinada”. Se propuso seguir y su profesora le dio la información necesaria que le permitió salir al extranjero y aprender con profesores de varios países europeos. “Y hasta ahora”, resume.
“En la danza, como en cualquier campo, empiezas por curiosidad, y al final no se acaba nunca. En este caso hay que combinar varios elementos: ser músico, el aspecto corporal de los movimientos y el de la investigación, muy importante”, pues se trata de “ir a archivos, a los documentos de la época. Es un camino tan amplio que una vida se queda muy corta”.
En la actualidad está trabajando en su tesis doctoral sobre “La danza en España en la transición del siglo XVII al XVIII”, la época de los reinados de Carlos II y Felipe V. Por ello investiga sobre todo “en la corte de Madrid” y conoce menos la danza antigua de Aragón. No obstante, explica que “se sabe que la jota existía ya en el XVIII, igual que los boleros y las seguidillas, o los dances de palos”.