Sígueme:

«Lo que Salamanca no presta»

Compartelo en tus redes

Facebook
Twitter
LinkedIn

«Decían los antiguos que Quod natura non dat, Salamanca non prestat. Pilar Montoya, en cambio, no tiene que pedir prestado a la histórica universidad los talentos que la naturaleza le ha confiado: una vocación profunda, unas dotes evidentes, muchas ganas de trabajar, y sobre todo un amor fecundo a lo que hace; el clave, por supuesto, pero también el canto y la danza barroca.

Montoya es una idealista que mantiene con la música un vínculo que podría llamar sacerdotal si no fuera porque quienes la conocen saben de su humanidad cálida y positiva. Aspira a las cumbres y sin embargo no abandona a sus semejantes. Ahí puede estar el quid de su hacer. Y de una sesión bien planteada y excelentemente realizada que puso de manifiesto inteligencia, comprensión y plena sintonía con las intenciones de Haydn.

Pilar propuso cuatro sonatas de distintas épocas: desde la 38, aún anclada en los estilemas del clave barroco, hasta la 62, de sonoridades masivas y cambios de atmósfera casi beethovenianos. En todas ellas lució técnica limpia, articulación variada, acentos llenos de intención, sentido del efecto y de las pausas, e iluminándolo todo, una total lucidez para revelar el mucho humor y las gotas de melancolía que, sin alharacas ni sobresaltos, puso Haydn entre líneas. Por todo lo cual los asistentes la premiamos con muchas y merecidas ovaciones».

Antonio Lasierra. El Periódico de Aragón. 24-VII-98