La Filarmónica celebra su concierto 1.500

Crítica 19 Mayo 2015 2

Heraldo de Aragón | Jueves 21 de mayo de 2015                                               CULTURA Y OCIO | 61

 

CRÍTICA DE MÚSICA | Francisco Javier Aguirre

LA FILARMÓNICA CELEBRA SU CONCIERTO 1.500

El padre Antonio Soler, fraile jerónimo de El Escorial, coetáneo de Haydn, compartió programa en el concierto número 1.500 de la Sociedad Filarmónica, el martes, día 19. Antes de entrar en materia, hay que felicitar efusivamente a la entidad al alcanzar esa cifra redonda y significativa en su larga trayectoria, haciendo votos por su continuidad.

El Cuarteto Bretón, con Pilar Montoya al clavecín, inició la sesión con el “Quinteto nº 6, en sol menor”, del padre Soler. Un música luminosa de por sí, que crece con el chispeante fulgor del clave en feliz contraste melódico y rítmico con los arcos. Toda la pieza se caracterizó por ese diálogo asimétrico entre cuerda y teclado, cada uno con su lenguaje propio, buscando una compenetración no siempre fácil. En el Rondó final se lució Pilar Montoya extrayendo ágiles arpegios de su instrumento.

También el violín de Anne Marie North contrapunteó con viveza las melodías capitaneadas por su segundo, Antonio Cárdenas, y por la viola de Iván Martín. Hermosos compases los finales del primer violín sobre el pizzicato de la cuerda restante, así como la intervención melódica del violonchelo de John Stokes.

El maestro Haydn ofrece en su “Concierto en do mayor, Op. 20, nº 2″, perteneciente a la serie llamada “del sol” ciertos atisbos románticos que los intérpretes acertaron a expresar adecuadamente. Sin la competencia del clave, los del Bretón se fajaron con los temas, variaciones y florituras que el músico vienés propone, siempre lúcidas y bien definidas. El adagio del segundo movimiento destacó por la precisión de los ataques y una atmósfera cargada de timbres muy contrastados, desde la suave opacidad al brillo clarificador.

Volvió a sonar el clavecín en el “Concierto nº 3, en sol mayor” de Soler, una obra de carácter más concertante que su hermana, con abundante protagonismo solista del teclado. En el segundo movimiento, largo, destacaron los trémolos del primer violín y el marco armónico creado por el clave y el resto de la cuerda. Pilar Montoya lució en todo momento una digitación limpia y una elaboración minuciosa de los abundantes tresillos de la partitura. Hubo dos propinas del propio Antonio Soler.

 

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CUARTETO BRETÓN CON PILAR MONTOYA

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Obras de Antonio Soler y Joseph Haydn.

Temporada de la Sociedad Filarmónica. Sala Galve del Auditorio de Zaragoza. Martes, 19 de mayo de 2015.

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